HISTORIAS CORTAS

HISTORIAS CORTAS…Con Un Mensaje Profundo…

HISTORIAS CORTASComparte tu historia o cuento corto favorito con nuestros lectores, enviándolo a nuestro correo redaccion@elnoticoto.com y con mucho gusto lo publicaremos.

Favor de compartir el nombre del autor y si no lo sabes puedes poner la palabra anónimo, o de autor desconocido. Nuestra revista EL NOTICOTO no se hace responsable por correos de lectores que infringen los derechos de autor.

LA INVITACIÓN

Francisco Guerrero Murillo, San José, Costa Rica (compartido por Girley Guerrero)

Julián es un muchacho, obediente y honesto. Su padre abandona el hogar estando el de meses. Es como es, piensa como piensa, pues su madre lo ha corregido con amor y cariño.

Cierto día se encuentra inquieto, sus amigos lo invitan al río al día siguiente.

La tentación es enorme, quiere ir, decide ir. Sabe que recibirá un rotundo no de su madre, ella lo considera muy joven para estas aventuras.

CHICO DURMIENDOAl llegar la noche, ya en su cama, varios pensamientos le invaden: iré al paseo no me lo puedo perder, es la primera vez que no pido permiso,…………..Zzzzzzzz. Mira el reloj de mesa junto a su cama, siente que el tiempo ha volado mientras dormía, saldrían muy temprano, ya que el lugar queda lejos.

Se levanta sin hacer ruido, toma las cosas y va al encuentro.

Mientras camina con sus amigos, la conciencia no lo deja tranquilo. El viaje de placer, se torna en uno de tortura.

Sin embargo cuando llega se dispone a disfrutar. Mientras ingresa al rio, el ruido, la caricia del agua, la naturaleza, algo nuevo para él,…… es sencillamente fascinante.

No se da cuenta que ha ingresado muy adentro, sus amigos están en la orilla, se siente muy cansado, sus pies no tocan fondo, pide ayuda, sus amigos parece no lo escuchan, la desesperación le hace ver la poza muy grande, el agua se torna inquieta. Siente que se ahoga, solo piensa: perdón madre, una fuerte opresión en el pecho lo hace perder el conocimiento.

De pronto…, escucha la voz de su madre, siente la mano en su hombro, no se anima a abrir los ojos, esta apenado, cree estar en el hospital., Su madre le indica que tiene pesadillas. Le cuesta conciliar el sueño, piensa en lo real que fue; se da cuenta que empieza a amanecer. Mira el reloj, está a tiempo de llegar donde se vería con sus amigos; medita un poco, se vuelve al rincón y logra quedarse dormido.

chica-llorando-1

EL VISITANTE 

Francisco Guerrero Murillo, San José, Costa Rica (compartido por Girley Guerrero)

mujer+mirando ventanaLa noche está muy fría, Soledad no puede dormir, esta de pie junto a la ventana, su esposo descansa en la cama junto a la suya, nunca se le oye ni siquiera suspirar mientras duerme, ella es todo lo contrario.

Se encuentra inquieta, su cuerpo tiembla, el perro del vecino ladra como nunca. Quiere despertar a su esposo pero no ve a nadie fuera de la casa.

De repente… una brisa ingresa por la ventana, alguien o algo está dentro del dormitorio. Está apunto de despertar a su compañero, pero se da cuenta que la extraña presencia ya no está. Todo vuelve a la normalidad.

No quiere saber la hora, se recuesta para descansar, siente un vacío en la habitación, después de un rato logra conciliar el sueño.

A la mañana siguiente prepara el desayuno, está agotada. Llama a su esposo, no contesta, va al dormitorio y… se da cuenta que no respira.

DSCF2963

MI REFLEJO

Brailyn García Trimiño, Cuba

espejoAdoro a los espejos. ¿Imaginas la vida sin ellos?

No es vanidad, pero si no estuvieran, si de pronto dejaran de existir, habría un caos.

No me refiero al simple, vulnerable y gastado acto de reflejar nuestras caras y cuerpos en ellos, sino de cuestiones del alma.

Sería como quemar una parte importante de nuestra vida.

Las fotos son buenas, pero recuerdas la primera vez que te miraste a un espejo. Tal vez no te acuerdes pero él sí, él no olvida: la primera sonrisa, el primer uniforme, el llanto más agudo, el suspiro más hondo.

Los diarios son buenos, pero alguien los puede descubrir; entonces se enterarían de lo que jamás hubieras querido que nadie supiera: el primer amor, el primer beso, los horrores de tu cuerpo, o la inconformidad con la propia vida.

Los amigos también son buenos; pero cuántas veces deseabas estar solo para meditar un poco y organizar tus pensamientos, esos que te llenan la cabeza producto del común ciclo vital, sin encontrar solución alguna.

Ahí estaban entonces, solos, tú y el espejo. Listos para desaparecer juntos, tú en él, y salirte de ese sitio, al que a veces no quisieras regresar, y encontrar el mundo imaginario, donde la vida tiene matices.

Hace 35 años en mi casa vive un espejo. Adoro a los espejos. Este es diferente.

Hace días que no me reflejo en él, será que lo encuentro obsoleto. O más bien creo que no se acuerda de mí, que no me quiere.

Es cierto que hace tiempo que no hablamos. Pero tiene que entender que yo crecí, que ya no le puedo dedicar el mismo tiempo que antes; he madurado, y mi sonrisa a pesar de la corta edad está aburrida, se siente cansada. Es que ya no río igual, lloro menos y sueño más.

¿Pero seré egoísta? He tenido fotos, diarios y amigos, y todo ha pasado, pero él sigue ahí, reflejándome cada día, pero sin intercambiar palabra alguna.

Por eso hoy no me reflejé en el espejo de mi cuarto, el que me acompaña desde hace tanto tiempo. Hoy me vi, hoy solo me vi, y también le hice un regalo. Le obsequié una oveja fluorescente. ¡Sí! Cuando todo se pone oscuro ella permanece encendida, así no estará más solo, y aunque yo me duerma una parte de mi permanece encendida.

El espejo de mi cuarto, el que todo lo ve desde su lugar, está rodeado por un marco de líneas sinuosas como látigo sobre las olas, como el propio sol. Es precioso. Mide algo más de un metro, pero eso no es lo importante, lo importante es que nadie en el mundo sabe tanto de mí, ni me conoce tan bien como mi propio espejo.

Adoro a los espejos. Sobre todo al mío. Es por eso que hoy le declararé mi amor. ¡Sí! Creo que estoy enamorado. ¿Pero cómo lo hago?, ¿le bailo?, ¿le beso?, o ¿le canto? Ya sé, le voy a decir lo que siento con una canción que me encanta:

“Cada vez que veo tu fotografía descubro algo nuevo que antes no veía.

Siempre te he soñado indiferente, eras tan solo un amigo, y de repente lo eres todo, todo para mí, mi principio y mi fin”.

Así es, cuando lo haga estoy convencido de que no me rechazará. De esta forma también le estaré agradeciendo por soportarme durante tanto tiempo. Pero yo sé que me ama, aunque no me lo diga.

Solo faltan veinte minutos para que este viaje termine, llegue a mi casa y comience otro viaje más interesante; de hecho, el más interesante jamás emprendido. Lo digo porque cuántas personas han decidido abandonarlo todo y perderse con su propio espejo.

Le pediré que me llene de su alegría su buen humor, de su melancolía, su pena y dolor, que me dé su aroma, hasta su sabor; pero algo más importante aún, que me dé su mundo interior.

Sin duda alguna quiero su sonrisa, su color, la muerte y la vida, su frío y ardor, quiero que me dé su calma, su furor, y su oculto rencor.

¡Al fin llegué!

Es que ha pasado tanto tiempo desde que nos vimos por primera vez, que nadie en el mundo me conoce tan bien como mi espejo, ese que está en el cuarto, que vive conmigo, que yo amo.

— ¡Qué amabas! Dijo una voz en el interior de mi cabeza al ver la escena.

— ¿Cómo que amaba?, ¿justo ahora?, hoy que venía dispuesto a declararle todo mi amor. ¡No es posible!

Puede que no quisiera creerlo, pero ahí estaba. O mejor dicho, no estaba.

Todas las alas de mi libertad, la senda que estaba completamente dispuesto a seguir, el aire que respirar, el agua que beber, y el sueño que quería alcanzar completamente deshechos. Deshechos porque no está. Se esfumó, y para siempre.

Adoro a los espejos, pero maldigo la hora en que vine a enamorarme de uno. Y precisamente hoy, que finalmente me había decidido a contarle, ya no está. Lo busqué y rebusqué, y solo encontré una nota.

No conozco esta letra. Aunque lo que dice me es suficiente para entender.

Justamente hoy, el día de mi cumpleaños. Cómo iba yo a imaginarme que lo que más me importa en el mundo desaparecería así, de ese cuarto descolorido pero nuestro.

Se llevó la oveja que le regalé. También se llevó mi libertad.

Hoy no puedo dormirme. No sé hacerlo sin mi espejo, al que amo. Pero qué puedo hacer.

Solo deseo pedir un favor a la maldita soledad, la única que de verdad y sin variaciones llega cuando todos se van, la única con la que puedo llorar: que lo busque y lo ame como a ninguno, para que logre sentir lo que siento.

Y yo solo le prometo que nunca más volveré a adorar así, a ningún espejo.

MICROFONO-33.jpg

DEL OTRO LADO…

Marianela Valverde, Costa Rica

caminante“Tomó sus cosas y miró el reloj, se dirigió al lugar donde se sentía seguro, probablemente porque siempre había estado ahí para él: su cuarto.

Se despidió de sus paredes que tantos recuerdos habían guardado: sus sueños, sus ideas, sus sentimientos y ahora sus nostalgias, éstas estaban plasmadas con grafitis multicolores, con figuras y formas que solo él podía ver, que solo él podía leer, que solo él podría comprender.

También se despidió de las ventanas, que por las soleadas tardes tapizaban su solitario rostro con las más variadas armonías y que por las mañanas le anunciaban la hora de levantarse; de su cama y de su almohada, amigas íntimas, quienes conocían sus secretos y fantasías de amores encontrados y olvidados en la memoria.

Y antes de marcharse, le dirigió una oración al crucifijo, luego lo besó, recordó que él era quien lo había acompañado toda su vida y que la soledad era necesaria algunas veces (no siempre) para encontrarse con su propio corazón, lo volvió a mirar y entonces lo tomó y lo echó en su bolsa.

Salió, cerró la puerta y tiró el fósforo. No miró hacia atrás, siguió caminando mientras sentía arder su espalda… brotaron algunas lágrimas que fueron arrancadas por el viento que soplaba como todos los diciembres.

La plateada luna iba alumbrando las callejuelas llenas de sombras que cobraban vida y hacían revivir las aventuras de recuerdos infantiles y de las juventudes mutiladas…De un momento a otro se detuvo, su mirada se había nublado y de nuevo una estampida de viento volvió a secar el rostro apesadumbrado de tristeza por su partida necesaria… necesaria para trabajar, necesaria para vivir, necesaria para ser feliz, necesaria para transformarse, necesaria para experimentar la libertad, necesaria para vivir en paz, necesaria para encontrar compañía, necesaria para el pan y el techo digno…

Al final de la calle se encontró con quien le ayudaría a transformar su vida del otro lado. Como pudo se subió al camión y se encontró con otros ojos iguales a los suyos, con otros rostros iguales al suyo: forzados, afligidos y asustados por dejar aquel lugar que tanto querían, que tanto esperaban que cambiara para no marcharse.

Era demasiado tarde ¡eso lo habían esperado desde hace mucho!

Entre más se alejaba, más se aferraba el corazón a su tierra, quiso por un momento arrojarse al suelo pero miró hacia la colina y vio como su choza se desvanecía lentamente por el fuego, así también su esperanza…

Mientras del otro lado las noticias anunciaban: “los jefes de estado se reunirán para plantear medidas ante el tema migratorio”…. “han construido un muro en la frontera…”, “la nueva ley migratoria vigente traerá…”, “la mayoría de inmigrantes se desplazan por…hay que tomar medidas fuertes ante el tema migratorio…”

Él solamente pensaba al escuchar los voceros… “¿qué saben ellos?… esos los del otro lado.”

ECOS VICENTE - Copy